A lo largo del Camino de Santiago te vas encontrando siempre con muchos peregrinos, algunos con grades mochilas, otros con no tan grandes y cada vez más, grupos de gente sin mochila. Actualmente varias empresas, incluido el servicio postal de correos ofrece la posibilidad de llevarte la mochila cada día de un destino a otro para no tener que cargarla. Los caminos que ofrecemos en Proyecto Ulises los hacemos con apoyo de un autobús que nos acompaña toda la semana y que nos lleva el equipaje de un pueblo a otro. Pareciera que la estampa del peregrino descargado fuera más light, como menos auténtica, sin embargo hay varias razones para no cargar con la mochila innecesariamente.

1.- No se trata de sufrir, sino de caminar:

El Camino es ante todo una experiencia interior favorecida por un entorno natural incomparable y por el ejercicio físico que pone a prueba nuestra voluntad y capacidad de superación. No se trata de una competición deportiva, por tanto no lo hace mejor el que carga más kilos, no se puede comparar el camino de una persona con el de otra, es una vivencia interior. Tradicionalmente se ha cargado con el propio equipaje porque no hay más remedio que llevar ropa para cambiarte , un saco para dormir, un recambio de calzado o tu propia comida. Pero pudiendo no hacerlo sin restar ni un ápice a la vivencia, no es necesario esforzarse de más.

2.- Proteger la espalda y el resto del cuerpo:

Aunque la recomendación general es que ningún bulto debe superar el 10% del peso corporal de una persona, es una máxima muy difícil de cumplir. El dolor de espalda comienza para muchos peregrinos en la primera etapa y con los días no solo empeora, si no que acaba afectando a otras partes del cuerpo. Las tendinitis, problemas en los pies y agujetas más intensas son causa directa de caminar con peso.

3.- Llevar un equipaje más completo

Si tienes que cargar con tu equipaje tienes que llevar lo imprescindible. Cuanto más ligero vayas menos sufrirás. Es muy difícil hacer una buena mochila para caminar una semana sin que pase de los 12 kg y aún así verás que muchas cosas quedan fuera. No tener que cargar la mochila encima, te da manga ancha a la hora de prepararla y contar con todas las cosas que necesites

4. Despreocuparse de la lluvia. Y soportar mejor el calor

La época estival es la elegida por la mayoría para hacer el Camino de Santiago y en algunas Rutas el sol y el calor intenso está asegurado. Estas condiciones serán más agobiantes con la mochila a cuestas, pegada a la espalda. Y la otra cara de la moneda, la lluvia, también puede hacer su aparición en cualquier momento, especialmente en Galicia. Aunque haya plásticos para cubrir las mochilas, si las precipitaciones son intensas es complicado que el equipaje quede seco.

5. Cambiar la mochila por una maleta

Salvo peregrinos y senderistas experimentados, no son muchos los que a priori cuentan en su domicilio con una mochila ergonómica, preparada en tamaño y forma para realizar el Camino de Santiago. Es mucho más frecuente tener en casa una maleta de viaje, que además ofrece más facilidad para empaquetar y desempaquetar cada día. Llevándola en el autobús de apoyo la clásica maleta con ruedas te facilitará mucho la vida.

6. Llevar encima solo lo realmente útil

Una pequeña mochila es más que suficiente para llevar encima aquellas cosas que puedas necesitar a lo largo de la etapa, como tu Credencial, documentación y algo de dinero, gafas de sol, crema, tiritas y agua para hidratarte.